Escribime

Para hombres de 40 a 55 que atravesaron una separación, un duelo o una crisis Mentoría 1 a 1, 100% remota Hombres de 40 a 55 Mentoría 1 a 1

Le cumpliste a todos.
Menos a vos.

Tres meses de trabajo 1 a 1 con un hombre que atravesó el mismo quiebre y salió con un sistema. Ordenás tus decisiones, recuperás tu centro y construís la etapa que sigue con rumbo propio.

Miralo antes de escribirme
7 minutos · Te explico cómo trabajamos
Subí el volumen. Te va a llevar menos de lo que tardás en volver a darle vueltas al mismo tema.
Coordinemos tu llamada de diagnóstico

Sin costo · 30 minutos · Se coordina por WhatsApp y te contesto yo · Cupos limitados por trimestre

  • 3 meses de proceso
  • 12 sesiones 1 a 1 de 1:30 hs
  • 100% remoto desde donde estés
  • Autor de Quebrado y de Pie

01 Casos de éxito

Hombres que estaban donde estás vos

Distintas edades, distintos quiebres, el mismo punto de partida.

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Caso 01 · Finanzas · 48 años

«Perdió el trabajo, la reputación y el matrimonio en el mismo año»

Especialista en finanzas, muy exitoso. Desde afuera tenía todo lo que se supone que hay que tener. La financiera donde trabajaba estafó a miles de personas: él no fue parte, pero cuando se derrumbó, se derrumbó encima de él. Perdió el trabajo, la reputación en un medio que vive de la confianza, y poco después se separó.

Trabajamos varios meses. Lo confronté cuando necesitaba ser confrontado y lo sostuve cuando necesitaba ser sostenido. Lo que lo movió fueron sus ganas de salir adelante y de volver a disfrutar a sus hijos. Cuando un hombre encuentra ese ancla, algo empieza a moverse en serio.

Relatado en Quebrado y de Pie, cap. 10

Caso 02 · El primero de todos

«Diego, estás diferente. ¿Qué hiciste?»

Un conocido que me había visto en el peor momento me cruzó un día y me hizo esa pregunta. Le conté lo que había hecho: el sistema, la filosofía estoica, la actividad física, las decisiones sobre mi entorno.

Dos semanas después me llamó: «Empecé a hacer algunas de las cosas que me dijiste. ¿Podemos hablar?». Empezamos a hablar regularmente. Dos hombres conversando: uno que ya había pasado por eso y otro que estaba adentro. Nunca hubo consultorio, ni diagnóstico, ni receta. Funcionó. Lo vi cambiar. Y después de él vino otro. Y otro.

Relatado en Quebrado y de Pie, cap. 10

Hoy trabajo con pocos hombres a la vez, y cada proceso es 1 a 1. Por eso los cupos son limitados.

Diego Rodríguez, de frente, mirando a cámara

02 Quién te va a acompañar

Me entrené toda la vida
para no quebrarme.
Me quebré igual.

Entré a la Escuela Naval Militar a los 18 años. Me formé como Infante de Marina: selva, monte, desierto, frío extremo. Soy buzo, paracaidista y piloto. En 1999 di la vuelta al mundo en la Fragata Libertad, y después vinieron la Antártida, Chipre y Haití: trabajo bajo presión, en situaciones de riesgo real de vida y de combate.

Dejé la carrera militar y construí desde cero mi propia empresa en la Patagonia, en un rubro de complejidad y riesgo. Hoy emplea a más de 90 personas. Tenía una familia, dos hijos, una casa y un plan de vida armado con cuidado durante años.

En 2020 ese plan se desarmó en meses. Depresión. Separación. Me fui de mi casa con un bolso de ropa y nada más. Ocho años de psiquiatra, psicóloga y medicación no habían alcanzado. Hubo noches en las que la pregunta no era cómo salir, sino si valía la pena intentarlo.

Lo que me sacó fue un sistema: acciones concretas, con horarios reales, sostenidas todos los días — también los días en que no podía. Cuando otros hombres empezaron a preguntarme «¿qué hiciste?», ese sistema se convirtió en un método. Y el método, en mi trabajo.

Me certifiqué como coach en una de las mejores escuelas del país, para tener mejores herramientas. Pero lo mío es mentoría. Comparto lo que viví, digo lo que veo y te confronto cuando hay algo que no querés mirar. Camino al lado tuyo con toda mi historia encima, y esa historia es parte de la herramienta.

  • 10 añosde carrera militar
  • 3 destinosAntártida, Chipre y Haití
  • +90empleados en la empresa que fundó
  • 2 hijosEmilio y Malena

«Yo te puedo guiar. Pero salir adelante depende de vos. Lo digo porque es la verdad más útil que puedo darte.»

Diego Rodríguez — Quebrado y de Pie
Tapa del libro Quebrado y de Pie, de Diego Rodríguez
Quebrado y de Pie Su historia, completa y sin filtro. Incluida en la mentoría.

03 Dónde estás hoy

Doce frases que nunca
dijiste en voz alta

Si te reconocés en esta lista, probablemente estés en el punto más honesto al que llegaste en mucho tiempo.

  • No me la puedo sacar de la cabeza. Vivo pendiente de lo que hace, de con quién está.
  • Tengo conversaciones imaginarias con cosas que nunca terminé de decir. No hay cierre.
  • Salgo con otras mujeres y no tengo el menor interés. No recuerdo cómo se hacía esto.
  • Nadie depende de mí. Nadie me necesita ahora. Y yo era el que proveía.
  • Le cumplí a todos, pero me fallé a mí mismo.
  • Mi vida funciona en piloto automático. No avanzo hacia ningún lado.
  • Tengo hijos adolescentes y no puedo darles la seguridad que necesitan de su padre.
  • Me siento solo aunque esté acompañado.
  • Tengo un millón de ideas y no ejecuto ninguna. Se me pasan los días.
  • Hago buen dinero y aun así me siento económicamente inestable.
  • Me falta disciplina y orden personal. Empiezo muchas cosas y no sostengo ninguna.
  • Sé que de esto debería salir lo mejor de mí. Pero no entiendo el cómo.

Poder nombrarlas ya es la mitad del trabajo: casi ningún hombre en un quiebre logra poner en palabras lo que le pasa. La otra mitad es decidir qué hacer con eso.

Escribime y empezamos

04 El programa

Reconstrucción Masculina

Tres meses, 12 sesiones 1 a 1 y un método que salió de atravesarlo en carne propia. Todo se apoya en tres pilares.

  1. Planificación
    Estratégica

    Dónde estás, a dónde vas, y qué hacés el lunes.

    Empezamos por una radiografía honesta de tu situación real. De ahí sale un horizonte claro y un plan que se puede ejecutar esta semana. Primero rompemos la inercia. Después construimos.

    • Análisis de tu rutina, tus finanzas, tus vínculos y tu trabajo
    • Clarificación de tu horizonte a 5 años
    • Hoja de ruta a mediano plazo
    • Acciones inmediatas para romper patrones
  2. Estoicismo
    Aplicado

    Disciplina militar puesta a trabajar en tu día.

    La filosofía que me sostuvo cuando no me sostenía nada, convertida en sistema. Hábitos que no dependen de cómo te levantaste, un cuerpo que vuelve a ser tuyo y un entorno que juega a favor. Cumplir lo que decidiste, sin negociarlo cada mañana.

    • Establecimiento de nuevos hábitos
    • Reconexión con el cuerpo
    • Revisión y mejora de tu entorno físico
    • Disciplina militar aplicada a tus objetivos
  3. Presencia
    Personal

    Cómo te plantás, cómo te ven, cómo te hablás.

    Acá se trabaja lo que se nota apenas entrás a un lugar: el cuerpo, la voz, la manera de sostener una conversación y de poner un límite sin pedir permiso. Autoestima a prueba de balas.

    • Lenguaje no verbal masculino
    • Creencias limitantes y autodiálogo
    • Regulación emocional y gestión de crisis
    • Interacción social, persuasión y límites

Qué incluye

  • 12 sesiones 1 a 1 de 1 a 1:30 hs, full remoto, a lo largo de 3 meses.
  • Videos con el paso a paso de la metodología, para acompañar cada sesión.
  • Cuaderno de trabajo con tu hoja de ruta personal.
  • Soporte por WhatsApp 1 a 1: 2 consultas entre sesiones, respuesta en menos de 48 hs.
  • El libro Quebrado y de Pie — bonificado.
  • Comunidad de hombres que pasaron por lo mismo.

Hasta 3 reprogramaciones, avisando con 24 hs de anticipación.

La transformación

Pasás de vivir atrapado en una ruptura, una crisis o una vida que dejó de representarte, a recuperar tu centro, ordenar tus decisiones y construir una etapa nueva con autonomía, dirección y propósito.

Coordinemos tu llamada de diagnóstico

Se coordina por WhatsApp · Sin costo · Si no es para vos, te lo digo en la llamada.

05 Lo que estás pensando

Antes de que cierres la página

Si soy fuerte, debería poder resolverlo solo.

Yo también pensaba eso. Me costó años y un fondo bastante feo entender que pedir ayuda era simplemente acortar el camino. Nadie va a venir a salvarte: el paso lo das vos, siempre. Pero podés darlo solo y a ciegas, o con alguien que ya recorrió ese tramo.

Me da vergüenza contar lo que realmente me pasa.

No vas a decirme nada que yo no haya sentido. Me fui de mi casa con un bolso. Estuve en un departamento prestado mirando el techo a las tres de la mañana. Acá no hay nadie mirando, no hay rol que sostener y no hay juicio. Es 1 a 1 y es confidencial.

¿Esto es terapia? ¿Es coaching?

Ninguna de las dos. Es mentoría. La terapia y el coaching tienen un valor real y los respeto — de hecho, si en algún momento veo que necesitás un profesional clínico, te lo voy a decir. Pero el mentor comparte su experiencia, dice lo que ve y propone soluciones desde lo vivido. Nos sentamos del mismo lado de la mesa.

No tengo tiempo.

Son 12 sesiones en 3 meses: una por semana, de 1 a 1:30 hs, desde donde estés. El resto del trabajo te ordena las horas que ya tenés. Con la mayoría de los hombres que acompaño, el trabajo empieza justamente por el criterio con el que llenan la agenda.

Primero tengo que ordenar otros problemas.

Ese orden nunca llega. Los quiebres no vienen de la nada: son años de pequeñas desalineaciones que no se revisaron. Si esperás a tener todo resuelto para empezar, la crisis lo va a hacer por vos.

Ya probé otras cosas y sigo igual.

Yo estuve ocho años en tratamiento. No me arrepiento — fue necesario. Pero en algún momento entendí que estar bien no podía depender de que alguien externo me sostuviera. Lo que cambió mi vida fue construir un sistema propio que funcionaba también los días en que yo no funcionaba.

El tiempo lo cura todo. ¿No se acomoda solo?

El tiempo pasa. Conozco hombres que llevan seis años esperando a que se les acomode la cabeza y lo único que cambió fue la edad. Lo que ordena es la decisión sostenida, repetida todos los días.

¿Cuánto cuesta y cómo sigo?

La inversión la conversamos en la llamada de diagnóstico, cuando los dos sepamos si tiene sentido trabajar juntos. Hay opción de pago único y en dos cuotas. Escribime por WhatsApp y coordinamos: son 30 minutos, sin costo y sin compromiso.

Para el hombre que está leyendo esto

Todo pasa.
Vas a poder.
Solo dependés de vos.

Confiá en que podés construir algo diferente a partir de donde estás. No hace falta que tengas todo claro para arrancar. Solo tenés que empezar a moverte.

Escribime por WhatsApp

Te contesto yo. Contame en dos líneas qué te trae acá.

«Disciplina primero. Resultados después.» — Diego Rodríguez